La noche de los fantasmas

El mundo está lleno de fantasmas que se esconden tras fachadas de cordialidad, optimismo, compañerismo o individualidad. Durante el día siguen el papel que eligen interpretar: unos soportan la carga de los problemas ajenos con una sonrisa y otros optan por dejarse llevar por excusas para no pensar... pero al caer la noche, ambos se abandonan a su verdadero ser, amparados en la soledad y la quietud que esta les brinda: los unos se derrumban y los otros son golpeados por su conciencia.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Las estrellas no lloran

Esta noche es especial. Esta noche las estrellas dominan el cielo, vigilando cada rincón del universo, bañando con dulzura el espacio que nos separa. Lo de dulce no es por nada concreto, o igual sí. Como dije, el mundo sigue girando, y las estrellas no son espectadores, sino pequeños faroles que nos guían en la oscuridad y traen consigo presente, pasado y futuro.

Todo está en las estrellas, pero no de la forma en que lo entiende un farsante oportunista, sino de la manera más hermosa que se puede imaginar: las estrellas nos crían, nos dan el calor y la vida, y nos enseñan y muestran lo que podemos llegar a ser y hasta dónde podemos viajar, porque el único límite lo marca la primera luz que surcó los confines de la realidad, la misma que regresa para que podamos ver las maravillas que ella ya ha contemplado y que se esconden en lo más profundo de nuestro mundo, por lejos que estén.

Las estrellas no tienen sentimientos, pero es como si los necesitasen, como si existieran para ellos, sin ser capaces de alcanzarlos, y nos utilizan para alimentarnos de la belleza que ellas no pueden apreciar.

Y sentirían rabia si supieran que de los sentimientos que tanto ansían, nosotros sólo usamos los que nos mueven a intereses vanos y banales; que de todos los que somos, muy pocos somos como ellas querrían ser; pocos los que valoran lo que ven. Y llorarían si pudieran, pero no lo hacen. Porque no pueden. Porque las estrellas no sienten. Porque las estrellas no lloran.

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