La noche de los fantasmas
El mundo está lleno de fantasmas que se esconden tras fachadas de cordialidad, optimismo, compañerismo o individualidad. Durante el día siguen el papel que eligen interpretar: unos soportan la carga de los problemas ajenos con una sonrisa y otros optan por dejarse llevar por excusas para no pensar... pero al caer la noche, ambos se abandonan a su verdadero ser, amparados en la soledad y la quietud que esta les brinda: los unos se derrumban y los otros son golpeados por su conciencia.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Suspirar y seguir adelante.
Y se hizo el silencio. Ha terminado de hablar, de expresar sus sentimientos; sentimientos que te pesan porque tú piensas lo mismo, porque te pasan las mismas cosas. Ha terminado de hablar y espera palabras de consuelo, espera que alivies su carga, que la ayudes a sujetarla, a soportarla. Mientras te mira expectante tu mente trabaja a toda máquina: "¿Le digo que siento lo mismo, que incluso querría llorar pero ya no recuerdo cómo se hacía? ¿Le digo que siento lo mismo pero que no pasa nada, que todo irá bien? ¿Le digo que todo irá bien, sin más? No quiere que le oculte nada, que tengamos secretos. Quiere compartirlo todo, pero lo que a mí me pasa no tiene arreglo. ¿Debo decir que me muero por dentro y no puede ayudarme? ¿Lo soportará? ¿Qué es lo mejor? ¿Qué es más correcto?". Al final decides que después de tantas conversaciones parecidas y tras sopesar los resultados de cada una, lo mejor es sonreír y asentir para tus adentros, colocando la carga en uno de los estantes que queden libres. Entonces consuelas sus ánimos mientras piensas en quién te consolará a ti si no hay nadie a quién contar lo que sientes porque lo único que provocaría es más sufrimiento. Algún sitio donde abandonar temporalmente tanta carga y dejar los tablones de tu interior reposar aliviados. Te das cuenta entonces de que debe haber más personas como tú en el mundo (porque no puedes ser la primera, ni serás la última), y entiendes que hay dos tipos de personas: Las que cargan con el peso de los demás, y el resto. Dejas que el día acabe y mientras la noche se acerca, suspiras, inspiras, y sigues adelante.
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